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VIVIR EN GALAPAGAR

Galapagar es un municipio del noroeste
de la Comunidad de Madrid (España), a unos 33 kilómetros
de la capital del estado. Se extiende sobre una superficie
de 65 km². Limita con Collado Villalba, Colmenarejo,
Torrelodones, Las Rozas de Madrid, El Escorial, San Lorenzo
de El Escorial, Villanueva del Pardillo, Hoyo de Manzanares,
Moralzarzal y Guadarrama.
HISTORIA DE GALAPAGAR
No hay constancia arqueológica
o documental de que llegara a existir en Galapagar población
romana. En la zona en la que se levanta actualmente el
Centro Cultural La Pocilla, junto a la vía romana
que viene de Segovia a través del puerto de La
Fuenfría, sí que se han hallado vestigios
poblacionales de época tardorromana-visigoda.
Galapagar, 1880
Sobre el suelo de Galapagar pasaba el antiguo camino
árabe de Humayd o Balat Humayd, referido en fuentes
cristianas desde el siglo XII como Bálatome. Éste
ponía en comunicación las dos mesetas castellanas,
viniendo desde Toledo por la margen derecha del río
Guadarrama hasta alcanzar el pueblo del mismo nombre para
luego remontar el puerto de Tablada hasta El Espinar.
En esta última localidad coincidía con el
camino medieval que se bifurcaba en lo alto del puerto,
para dirigirse a Segovia por Ferreros (Otero de Herreros),
próximo a Riofrío. La ruta de Balat Humayd
aparece mencionada en varias fuentes musulmanas ya desde
el siglo IX.
Es posible que el lugar se empezara a poblar en el siglo
XII sin ningún planeamiento previo, tal como atestiguan
los yacimientos de Galapagar (en una zona de canteras
hacia el kilómetro 4,500 de la carretera de Collado
Villalba), Ferrero, Fuente del Álamo y Pazenporra.
El territorio pertenecía en 1208 al Sexmo de Manzanares,
incluido a su vez en la Comunidad de Villa y Tierra de
Segovia. En 1249 es citado por primera vez en una carta
en la que Fernando III establece las lindes entre Madrid
y Segovia, en un intento más de resolver el litigio
que las dos villas mantenían desde 1152 por la
propiedad de estas tierras limítrofes. Posteriormente,
por decisión de Alfonso X el Sabio, esta zona constituiría
el denominado Real de Manzanares.
Es posible que la fundación de Galapagar se remonte
a 1268, la época de más intensa repoblación
cristiana, bajo el reinado del rey Sabio. Sus fundadores
fueron probablemente ganaderos segovianos que aprovecharon
algún poblamiento anterior. El asentamiento original
era una zona relativamente llana, extendida en el entorno
de la encrucijada de numerosos caminos. En un enclave
del extremo del hábitat se situaría la primitiva
iglesia, que pudo construirse a finales del siglo XIII
o principios del siglo XIV. En 1297, Sancho IV incluye
Galapagar en el territorio de Segovia en un nuevo documento
de amojonamiento destinado a fijar los límites
entre Segovia y Madrid.
El Real de Manzanares, y con él Galapagar, seguiría
oscilando en el futuro entre Segovia y Madrid, entre el
señorío y el realengo, según los
diferentes avatares historícos. Bajo el reinado
de Juan I, en 1383, pasó a la Casa de Mendoza.
En 1445 se integró en el Condado del Real de Manzanares.
En 1475, Diego Hurtado de Mendoza fue nombrado por los
Reyes Católicos primer duque del Infantado, ducado
bajo cuyo señorío permanecería Galapagar
durante largo tiempo.
Otros yacimientos tardomedievales son una alquería
del siglo XIV (conocida como Las Ventillas y emplazada
al sur del municipio, en las inmediaciones de la urbanización
Las Cuestas) y la necrópolis de La Navata. En torno
a esta última, en el lugar conocido como Prados
de las Callejas, existió una ermita. A mediados
del siglo XV pudo fundarse en el territorio de Galapagar,
concretamente en las proximidades de Navalquejigo, la
ermita de San Bartolomé, más tarde conocida
como del Cerrillo. La construcción de la actual
iglesia parroquial se iniciaría algo más
tarde.
Galapagar perdió su condición de anejo
de la villa de Manzanares en el año 1523, al conseguir
su propio villazgo por concesión de 24 de diciembre
de Doña Juana de Castilla y del rey Carlos I. El
20 de abríl de 1529 fue confirmado en Toledo tal
otorgamiento. En el Repertorio de Alonso de Meneses de
1576, aparece mencionado por vez primera el Camino Real
de Valladolid que desde Madrid continuaba por Aravaca,
Torrelodones, La Venta (en el municipio de Collado Villalba),
Guadarrama y Tablada. Dicha vía pasaba por el este
del actual municipio de Galapagar, conectando con el camino
que iba hasta El Escorial. La construcción del
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial reforzó
su importancia.
Aunque no se conservan las Relaciones de Felipe II correspondientes
a Galapagar, sabemos por las de Villanueva del Pardillo
(entonces conocido como lugar del Pardillo) de 1580 que
ésta era "aldea e jurisdicción de la
villa de Galapagar, con término propio delimitado,
aportando una sesentena de vecinos que habitaban otras
tantas casas y se regían por un alcalde pedáneo
nombrado en Galapagar". Todo quedaba incluido en
el Real de Manzanares, propiedad del duque del Infantado,
y a su vez se encuadraba en el reino de Toledo y la provincia
de Guadalajara, así como en el distrito de la Real
Chancillería de Valladolid. En ésta se resolvían
los pleitos en grado de apelación, puesto que los
ordinarios se contemplaban en el propio Galapagar. En
el plano religioso se dependía del arciprestazgo
de Canales y del arzobispado de Toledo.
Tanto Villanueva del Pardillo como el resto de los anejos
de la jurisdicción de Galapagar, es decir Colmenarejo,
Navalquejigo y Torrelodones, formaron en 1564 sus propias
parroquias, tras su desenajenación por Felipe II.
Por estas fechas debían de existir en el término
varias ermitas, al menos las de San Gregorio, de la Vera
Cruz, de San Bartolomé y de San Bruno. Aguas arriba
del puente de las Minas existía otro puente de
piedra, que algunos datan en el siglo XV y otros en el
siglo XVI, conocido como el del Molino de la Navata por
encontrarse junto a un molino en ruinas en la zona de
La Navata. En 1630 se le concedió el villazgo a
Colmenarejo. Por su parte, Torrelodones hubo de esperar
hasta 1658. Navalquejigo sí que continuará
unido a Galapagar, pese al contencioso mantenido al respecto
desde 1503 con El Escorial.
Durante el siglo XVIII, el pueblo siguió formando
parte, como cuarta villa del Real de Manzanares, del corregimiento
de Guadalajara, dentro del partido de Colmenar Viejo:
de ello nos da cuenta en sus inicios el Vecindario General
de España de 1717, y en sus postrimerías
el Censo de Floridablanca de 1789. En 1799, el partido
judicial se integró en su totalidad en la provincia
de Madrid. Las transcripciones de las respuestas al Catastro
de Ensenada nos informan de que en 1751 Galapagar continúa
dependiendo de la Casa del Infantado, y que Navalquejigo
y Colmenarejo le limitan por el oeste, mientras que el
Pardillo lo hace por el sur. Aunque el Pardillo y Colmenarejo
sean ya villas y tengan delimitado su propio término,
carecen sin embargo de alcalde propio y a efectos fiscales
se integran en la jurisdicción civil de Galapagar:
ello explicaría que en la encuesta haya también
vecinos de Colmenarejo y el Pardillo.
Con la construcción del nuevo camino Las Rozas-Galapagar-El
Escorial, y su ramal Galapagar-Guadarrama (que enlazaba
con la intervención efectuada en 1749 durante el
reinado de Fernando VI sobre el puerto de Guadarrama),
la villa recibe una inyección de vitalidad. Tras
la posterior invasión francesa de 1808 se asentó
un destacamento militar galo en el pueblo, aprovechando
su emplazamiento estratégico en los accesos a Madrid.
La reforma administrativa de 1833 dejó sin valor
el señorío del Infantado, tantos siglos
presente en la localidad. Ésta continuaba inserta,
a mediados de dicha centuria, en el partido judicial de
Colmenar Viejo. Navalquejigo constaba ahora como un agregado
suyo. Al igual que en el resto de España, la ley
desamortizadora de Madoz de diciembre de 1869 transformó
el mapa municipal. Un factor dinamizador de la actividad
económica de Galapagar y los pueblos limítrofes
fue la llegada del ferrocarril a comienzos de la década
de 1860. La Línea General del Norte de España,
Madrid-Irún, se trazó por Collado Villalba
y El Escorial en su paso hacia Ávila y Medina del
Campo, afectando al término municipal en sus lindes
este y norte. En 1887, Galapagar quedó encuadrado
en el nuevo partido judicial de San Lorenzo de El Escorial,
que reabsorbió 14 municipios del partido de Colmenar
Viejo.
En el siglo XX, Galapagar se convierte en lugar de veraneo
para muchos madrileños, lo que llevó a la
aparición de varias colonias residenciales. Durante
todo este siglo se empieza a promover la construcción
de diversas urbanizaciones en el extrarradio. A mediados
de siglo, aprovechando la existencia de una prolongada
cuesta en la carretera se celebraba aquí una curiosa
prueba de velocidad para automóviles y motocicletas
(la Cuesta de Galapagar). En 1976 se aprobó el
planeamiento urbanístico que todavía se
halla vigente en el municipio, lo que no ha impedido una
expansión desbocada de la actividad constructiva.
En la actualidad, el núcleo urbano queda configurado
por la agregación al casco antiguo, sin solución
de continuidad, de una serie de urbanizaciones.
TRANSPORTES EN GALAPAGAR
La autopista A-6 (Autovía del
Noroeste, Madrid-La Coruña), que atraviesa el municipio,
separando el núcleo del Centro de La Colonia, presenta
dos salidas en los puntos kilométricos 29 (Torrelodones)
y 33 (Estación de Torrelodones). Esta vía
comunica el pueblo, además de con Madrid, con los
municipios de Las Rozas de Madrid y Collado Villalba.
Para acceder a las localidades limítrofes de Galapagar
y Hoyo de Manzanares, existen dos carreteras comarcales,
la M-519 y la M-618, respectivamente. Hay una tercera
carretera comarcal, que enlaza Torrelodones con El Pardo,
pero se encuentra cortada a la altura de la Puerta del
Hito, como medida de protección del Monte de El
Pardo.
FIESTAS EN GALAPAGAR
Las fiestas de Galapagar se celebran
la semana del 14 de Septiembre de cada año, día
festivo en la localidad en honor al Santísimo Cristo
de las Mercedes, patrón de la villa.
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