En las últimas semanas estamos asistiendo a un debate sobre la existencia o no de brotes verdes que permitan prever una recuperación de la economía. No hay duda de que buena parte de la información económica sigue siendo muy negativa: consumo débil, PIB bajando, empresas cerrando y el paro por las nubes. Será difícil que las cosas mejoren sin que resuciten sectores como la banca, la construcción y el automóvil, entre otros.
Sin embargo, algunos datos apuntan que la tormenta económica puede empezar a menguar pronto. La banca se está empezando a estabilizar gracias al apoyo de las autoridades monetarias y los gobiernos. Hay que conseguir que las entidades no den la espalda a las empresas y clientes que necesitan financiación, si están saneadas y tienen proyectos de futuro.
El sector de la construcción y el inmobiliario difícilmente volverán a los excesos de hace un par de años. Seguro que es deseable que no se vuelva a aquellos niveles para no repetir tanta corrupción urbanística y tantos desastres ecológicos. De todas maneras, las 100.000 viviendas construidas este año son pocas para un país que necesita unas 300.000 nuevas viviendas anuales y para volver a crear parte del empleo que ha destruido.
Diversos datos hacen pensar que en uno o dos años se puede absorber el stock de viviendas actual: tipos de interés bajos, aumento del ahorro de las familias por el menor consumo, las entidades de crédito inventan nuevas estrategias para la venta del stock de viviendas que han financiado. Los bancos y las inmobiliarias que bajan los precios alrededor de un 30% ya están empezando a vender muchas viviendas, y como muestra lo que ha sucedido en el Salón Low-Cost.
La demanda de viviendas sigue, pero no se materializará en compras hasta que los precios bajen de verdad. Algunos sectores fundamentales de la economía, como es el automóvil, ya están empezando a aumentar las ventas, sobre todo por las ayudas del Gobierno y las Comunidades Autónomas, por los bajos tipos de interés y por que la caída ha sido tan grande que es más fácil mejorar.
Son ejemplos de datos que alimentan la esperanza de quizás a primeros de 2010 se podría tocar fondo e iniciar una recuperación. El FMI y el Banco de España ya se lo empiezan a creer.
Este panorama tiene algunas sombras. Por ejemplo, no parece que nos hayamos puesto las pilas de la innovación que ha de permitir generar empleo de verdad, teniendo en cuenta que muchos de los parados de la construcción ya no volverán a este sector.
La Administración y el sector público también podrían aprovechar para cambiar el chip y mejorar la eficiencia y erradicar y combatir la corrupción. Otro tema pendiente es la transformación de los valores que nos han llevado a la crisis actual, si no los mejoramos volveremos a las andadas y no parece que en esto se vislumbren cambios.
© Oriol Amat
Catedrático del Departament d'Economia i Empresa de la Universidad Pompeu Fabra
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